La cartografía catastral rústica en papel es el conjunto de mapas o planos impresos que representan la delimitación, ubicación y características de los predios rurales o rústicos (campos, parcelas agrícolas, pastizales, montes, etc.), elaborados en soporte físico (papel), generalmente por las oficinas catastrales o instituciones responsables del catastro.
Es la versión tradicional del catastro rural, previa a la digitalización.
Características principales:
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Soporte físico: se presenta en planos o mapas impresos.
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Delimitación de predios rústicos: muestra los límites, superficie y forma de las parcelas rurales.
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Escala: suele trabajarse en escalas menores (ej. 1:5.000, 1:10.000 o 1:25.000), ya que las parcelas rurales abarcan superficies extensas.
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Información alfanumérica limitada: en el plano suelen figurar referencias catastrales, número de parcela o polígono, y en documentos anexos los datos de propietario, uso del suelo y superficie.
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Ausencia de georreferenciación precisa: en muchos casos no está integrada a un sistema de coordenadas moderno, lo que dificulta su compatibilidad con cartografía digital.
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Dificultad de actualización: cualquier modificación requiere rehacer o rectificar el plano en papel, lo que lo hace menos flexible frente a cambios en la propiedad o uso del suelo.
Usos:
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Registro de la propiedad rústica con fines legales y administrativos.
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Base para el cálculo de impuestos agrarios o prediales rurales.
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Planificación agrícola y forestal.
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Apoyo en la gestión de recursos naturales y ordenación del territorio rural.
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Referencia en litigios o conflictos de límites de parcelas.
En resumen: la cartografía catastral rústica en papel es el mapa tradicional que representa el parcelario rural, fundamental antes de la llegada de los sistemas digitales, pero hoy en día está siendo reemplazada por versiones digitales y georreferenciadas que permiten mayor precisión y actualización.