Registro de la Propiedad de Infiesto

Registro de la Propiedad de Infiesto

  • Dirección: Calle San Antonio, 5, 33530 Infiesto, Asturias
  • Teléfono: 985 71 04 98
  • Horario: 9:00 a 17:00
  • Provincia: Asturias

Trámites con el Registro de la Propiedad de Infiesto

Información general del Registro de la Propiedad de Infiesto

El Registro de la Propiedad de Infiesto es un registro público de carácter oficial en el que se inscriben para conocimiento general los derechos de propiedad privada sobre los bienes inmuebles, así como todos los demás derechos reales que recaigan.

La principal función del Registro de la Propiedad de Infiesto es dar información fiable a los ciudadanos, que pueden confiar en lo que hay inscrito a la hora de realizar contratos que impliquen disposición sobre los bienes inscritos.

De esta forma, un comprador que quiera adquirir una finca o bien inmueble no tendrá más que comprobar en el Registro de la Propiedad de Infiesto su estado para asegurarse de que el vendedor es el verdadero propietario, y que el bien es libre de cargas que puedan reducir el valor de la propiedad.

El Registro de la Propiedad de Infiesto es una institución pública destinada a crear titularidades en virtud de poder público y a la publicidad de la situación jurídica de los inmuebles, con la finalidad de proteger el tráfico jurídico.

Al inscribir un inmueble en el Registro de la Propiedad de Infiesto se adquieren el dominio y demás derechos reales con seguridad suficiente evitando reivindicaciones.

La función básica del Registro de la Propiedad de Infiesto no es publicar actos y contratos sino crear titularidades inatacables en virtud de un acto de poder público.

El Registro de la Propiedad de Infiesto también puede definirse como la institución que, destinada a robustecer la seguridad jurí­dico-inmobiliaria, tiene por objeto la registración de la constitución, transmisión, modificación y extinción de los derechos reales sobre bienes inmuebles, así­ como las resoluciones judiciales relativas a la capacidad de las personas y los contratos de arrendamientos y opción. El estudio del registro de la propiedad corresponde al derecho inmobiliario.

Inscripción de inmuebles en el Registro de la Propiedad de infiesto

La inscripción de un inmueble en el Registro de la Propiedad de Infiesto es voluntaria, pero tiene ventajas que hacen aconsejable la inscripción.

Entre otras ventajas de inscribir los inmuebles en el Registro de la Propiedad de Infiesto es si por ejemplo se diera el caso de una doble venta de un bien inmueble (una persona venda un bien dos veces seguidas, aprovechándose de que el primer comprador no inscribió la compraventa en el registro), la propiedad pertenecerá al primero que lo hubiera inscrito, quedando el otro sólo legitimado para reclamar la correspondiente indemnización.

Otros derechos reales como la hipoteca, suelen ser de obligatoria inscripción en el Registro de la Propiedad de Infiesto para poder hacerla valer frente a terceros.

Cuando se compra una vivienda lo más recomendable es inscribirla en el Registro de la Propiedad de Infiesto, pero no es obligatorio por ley. Es decir, puede adquirirse un inmueble y no realizar este trámite, que conlleva un desembolso (varía dependiendo del valor del inmueble) extra a sumar a los ya de por sí obligatorios (ITP o IVA, notario, etc.). Entonces, ¿por qué debo tener registrada mi casa? La respuesta es clara: por garantías jurídicas, para evitar los muchos riesgos burocráticos que pueden acechan a una propiedad.

Tomarse la molestia de registrar una vivienda, lo que puede llevar dos visitas al Registro de la Propiedad de Infiesto (una para llevar la documentación necesaria y otra para recogerla ya registrada), es sinónimo, fundamentalmente, de garantía jurídica y seguridad administrativa para el nuevo dueño.

Principalmente, registrar la vivienda en el Registro de la Propiedad de Infiesto garantiza ser el único propietario de la casa y por lo tanto evita, por ejemplo, que los acreedores del vendedor no podrán reclamar (embargar) el inmueble al comprador. Hay que tener en cuenta que lo normal siempre es que la casa esté registrada (tanto si es usada como si es de nueva construcción -a nombre de la empresa promotora-) y que si el anterior dueño tiene algún tipo de deuda el acreedor intente saldarla con los bienes a nombre del deudor, de los que da fe el Registro de la Propiedad de Infiesto.

Además, tener la casa registrada posibilita al nuevo propietario defenderse frente a las cargas ocultas que pueda tener la vivienda. Por otra parte, esta inscripción significa que nadie puede adquirir derecho sobre la casa sin autorización del propietario y resulta del todo imprescindible para hipotecar el inmueble, puesto que el banco requerirá ese registro para garantizar la devolución del crédito.

Por otra parte, mirando a más largo plazo, la herencia de la propiedad será mucho más compleja si un inmueble no ha sido registrado. Será mucho más difícil demostrar que la vivienda pertenece al transmisor. En este punto cabe puntualizar que la vigencia de la inscripción de una vivienda es sine die y no hay que renovarla.

Otra encrucijada en la que puede verse el nuevo propietario si no da de alta la casa a su nombre en el Registro de la Propiedad de Infiesto, es que el vendedor pueda seguir haciendo uso del inmueble si aún sigue a su nombre, el anterior dueño podría transmitir la casa a un tercero o incluso gravarla de nuevo, por ejemplo, con una hipoteca.

La persona que realiza esa acción de venta a un tercero está obrando ilícitamente, pero la Ley Hipotecaria protege a quien haya adquirido el inmueble o lo haya gravado de buena fe y haya inscrito su derecho. Por lo tanto si el segundo comprador la inscribe y el primero no, la legislación protege al que ha ido al registro. Se podrán emprender acciones legales contra quien ha actuado ilícitamente, pero la operación realizada por el tercero de buena fe es inamovible.

Adquirir una vivienda no registrada puede resultar, a priori, más atractiva económicamente -puesto que este tipo de casas tienen un precio inferior-, pero puede salir muy cara a la larga. En este caso, los expertos aconsejan que hay que asegurarse de la autenticidad y legalidad de los documentos que presenta la persona que se acredita como titular de la propiedad. Y, una vez realizada la compra, inscribirla en el Registro de la Propiedad de Infiesto resulta un proceso complicado: un juez deberá determinar la propiedad del inmueble por parte del vendedor antes de que el nuevo titular pueda inscribirla. Además, la ley permite que el bien inscrito pueda ser reclamado por un tercero en un plazo de dos años.